A Ramsés Salanueva

 

Estoy escuchando a Shakespeare decirme que:

“La vida es un cuento contado por un idiota

lleno de ruido y furia”.

 

Y miro a contraluz

que la existencia puede ser

una práctica deprimente,

entonces me repito que hoy es domingo

y el hígado me punza

como un dolor fantasma

de los días en los que

por necedad retamos al sol

para que saliera a apagar

la devastación que nos causaba

“la apetencia de las lobas”.

 

Anhelo que la hiedra del recuerdo

abandone su ansia de avanzar,

que me deje tranquilo

actuar mi papel de buen hombre,

pero el deseo no es Dios

y afuera de esta casa

el vestigio del invierno

está aniquilando al césped

que se resiste a la muerte.