Independiente de la importancia actual de una Ley de Género para ayudar a transexuales y/o transgéneros a vivir libremente su identidad (de género y/o quirúrgica), matrimonios y adopción. Más allá, es viable pensar que tarde o temprano se discutirá alguna idea de Trans-edad, donde ontológicamente hay similitudes en un futuro, las cuales abrirán, seguramente, diversas complejidades jurídico-legales.

Vale decir, así como el género es algo socio-cultural construido (siempre que excluyamos todo arraigo biológico que predetermine aquel), del mismo modo (omitiendo toda biología) se podría apelar a la edad como una construcción puramente social en tanto adquisición de derechos, independiente de toda biología posible de base.

Será interesante ver qué pasaría, nada debe evitar discutirse, para intentar predecir qué se podría generar a futuro. Tomando en cuenta que actualmente, en las competencias en las Olimpiadas se debate si se debe agrupar por género exclusivamente, sin tomar en consideración el sexo biológico o incluso el sexo biológico no nacido binariamente macho-hembra.

Por ejemplo, podemos decir que la Trans-edad legalmente ya existe, pero es a causa de lo biológico: retraso mental o daño orgánico, donde una persona legalmente puede estar en Necesidades Educativas Especiales o legalmente ser tutelado por un cuidador-pensión pese a tener (por ejemplo) sobre 40 años, ser madre antes de los 16 años en algunos países lo convierte legalmente en mujer-adulta. En concreto, todas estas “trans-edades” están amparadas socialmente desde los rasgos biológicos como orientador de las identidades-legalidades.

Otro ejemplo sobre lo biológico en las discusiones ontológicas de identidad, sería decir que aunque se apoye el aborto libre, puedo defenderlo, pero para antes de los “3 meses” por asuntos Biológicos, de otro modo, defenderlo generaría muchas paradojas del hasta cuándo es o no un aborto, como aborto penable. Por eso, es importante a veces, la categoría biológica, categoría que se busca erradicar por presentar paradojas a la libre tenencia de su auto-identidad libre y diferente.

Lo interesante sería si esto mismo se “deconstruye” y se mira a lugares no-biológicos. Estos podrían ser, legalmente quitarse (reducirse) la edad (donde se podría modificar planes de Salud, búsqueda de empleo) o sumarse más edad por un asunto de trans-edad identitario que debemos respetar a cómo se sienta, especialmente, independiente si existe o no tecnología para hacerlo (intervenciones médicas y hormonales). A modo de ejemplo, preguntas como: ¿Desde qué edad es viable que una mujer o incluso hombre biológico se opere implantes mamarios por estética o tome hormonas del crecimiento más allá de determinado por sus genes, si suponemos que la tecnología científica es mayormente segura y además se discute nuevas libertades por identidad?

De este modo, en el futuro, las contribuciones de la medicina en las operaciones, tratamientos hormonales que retarden (incluso aceleren) la edad, dará mayor pie o sustento a que estas discusiones en el futuro sean tomadas cada vez más en serio.

No tan solo la libertad de género o las orientaciones trans han abierto su espacio social de legitimidad, sino también por la complejidad de tecnologías bio-médicas que facilitan mayormente nuevas aperturas al cambio. A su vez, las nuevas posibilidades de intervención médicas a los cuerpos, brindarán menor preocupación o peso a lo biológico en discusiones ontológicas de la identidad de sí.