El presente ensayo pretende explicar la hipótesis de un proyecto de investigación que tiene por objeto dar un sentido actual, y sobre todo, razonable, a la ontología escolástica -específicamente al pensamiento de Santo Tomás de Aquino- frente al movimiento filosófico contemporáneo que se ha popularizado bajo el nombre de Realismo Especulativo. La hipótesis nuclear plantea una vía alternativa a los postulados del materialismo radical ofrecidos por Quentin Meillassoux. Esta vía alternativa consiste en formular la Tercera Vía para demostrar la existencia de Dios expuesta por el Aquinate en la Summa Teológica de modo que funcione como objeción -y, en el mejor de los casos, refutación- a la tesis de la contingencia absoluta de Quentin Meillassoux.

En Potencialidad y Virtualidad, Quentin Meillassoux (2011) argumenta por un mundo regido por el azar cuya única constante es la contingencia misma. Para postular esta cosmología, recurre a interpretar el Problema de Inducción formulado por David Hume, de modo que su resolución no sea sólo de clase epistemológica sino ontológica, esto quiere decir, que aquella afirmación la cual dice que no podemos justificar la similitud de los hechos del futuro con los del pasado no sea luego desarrollada a partir de una descripción los procesos de una inferencia inductiva. Meillassoux acepta, junto a Hume y Goodman, que cualquier tratamiento ontológico que intente probar la necesidad efectiva de las conexiones observadas entre eventos sucesivos está condenado a fracasar, sin embargo, el filósofo francés avanza un poco más y establece que la ausencia de la necesidad de las constantes observables es en sí misma, necesaria. Su reformulación ontológica (pp. 227-228) consta en:

 

  1. Afirmar un patrón ontológico que establezca la posibilidad de cada constante como sometida al cambio del mismo modo que cualquier evento fáctico del mundo actual.
  2. Mantener que el rechazo en considerar tal opción para resolver el problema se basa en un argumento con una implícita probabilística que afirma que cada contingencia de las leyes debe manifestarse en la experiencia, alcanzando a identificar la contingencia de las leyes con su modificación frecuente.
  3. Demostrar que dicha inferencia es falaz elaborando una distinción conceptual entre la contingencia radical -llámese: azar- y la contingencia concebida como oportunidad sujeta al cambio de las leyes de la probabilidad. Consecuentemente, la necesidad real puede ser dejada atrás.

 

Meillassoux (pp. 232-233) elabora tal distinción presentando los siguientes conceptos:

 

  • Potencialidad: Caso no actualizado del listado de un conjunto de posibilidades bajo la condición de una ley.
  • Azar: Cada actualización de una potencialidad en la que no hay instancia unívoca alguna para determinar la base de ciertas condiciones dadas.
  • Contingencia: Propiedad de un listado de un conjunto de casos sin ella misma ser el caso de un conjunto de conjuntos de casos.
  • Virtualidad: La propiedad que tiene cada conjunto de casos de emerger según un devenir que no está dominado por una totalidad pre-constituida de casos posibles.

 

La definición de estos conceptos está determinada por un préstamo semántico de la teoría de conjuntos. Aunque no hay una versión unívoca de esta teoría, Meillassoux plantea una crítica-heurística que considera la concepción de infinito cantoriana como aplicable a la realidad. De este modo, el universo ya no está gobernado por un Todo que contiene todas las posibilidades de actualización, sino por una multiplicidad de infinitos, cada uno de ellos superable por otro en cardinalidad. La actualización para Meillasoux es reemplazada por la emergencia o irrupción ex nihilo, siendo el concepto central de su racionalidad inmanente y no-metafísica. Cuando se lanza un dado, la perspectiva de la potencialidad atribuiría el resultado en una posibilidad guardada durante el lanzamiento, y luego actualizada en el resultado; la perspectiva de la virtualidad en cambio, toma el resultado como un séptimo caso, imprevisible durante el lanzamiento, pues las posibilidades son infinitamente infinitas. Así, cada caso actual es una manifestación radical por sí misma, una emergencia de la nada. En esta ontología, no hay un principio superior al caos del devenir, y la estabilidad general de los fenómenos, que por un lado se podría justificar por una ley natural, es abandonada por Meillassoux afirmando que este es un mundo capaz de no efectuar todo lo que es capaz.

En cambio, podemos recordar que el mismo David Hume podría argumentar que las verdades matemáticas son ontológica y factualmente vacías, pues las podemos reducir a un simple reflejo de nuestras convenciones lingüísticas (Maydole, 2000, p.21). Aunque Hume no conoció la teoría de conjuntos, podríamos extrapolar dicha lógica y entonces reconsiderar el préstamo semántico utilizado por Meillassoux, ya que tratándose de una rama de las matemáticas, no podrían justificar un hecho del mundo, ya que ninguna verdad que exprese un hecho -siguiendo a Hume- puede ser justificada a priori. (Maydole, 2000, p.19)

Asimismo, Cantor ya había determinado las implicaciones realistas de su teoría de los transfinitos. Él consideraba estos como actualidades infinitas incrementables, y a diferencia de Meillassoux, quien no ofrece un soporte tan claro de la realidad de los números transfinitos, Cantor sin temor alguno afirma que los modos particulares del transfinito han existido toda la eternidad como ideas en el intelecto Divino, de modo que distinguía entre infinitos actuales incrementables (modos del transfinito) y un infinito actual no-incrementable (Absoluto)(cfr. Hallet, 1984, pp.12-21). Es sabido que a Cantor le interesaba que su visión del infinito fuera estudiada cuidadosamente por la Iglesia Católica Romana de modo que la tomaran constructivamente y sin ser interpretada como conflictiva a su doctrina, para él los números transfinitos lejos de disminuir el alcance de la naturaleza y el dominio de Dios, lo hace más grandioso (cfr. Dauben, 2014, pp. 95-99).

Existe también una crítica general a la a-teología especulativa de Meillassoux donde Hollis Phelps (2015, pp. 10-12) expone un paralelismo conceptual que desvela la estructura teológica que hay entre el materialismo hyper-caótico y la cosmología medieval tardía ya que en ambas filosofías distinguimos entre:

 

  • Un “Absoluto Primario”: Hyper-Caos; Poder absoluto de Dios.
  • Una estabilidad aparente del mundo: Estabilidad innecesaria de las constantes; Poder ordenado de Dios.

 

Hay que decir: si concedemos la realidad fáctica de los transfinitos sin la necesidad de una soberanía trascendente; la prescindencia arbitraria del concepto cantoriano del infinito actual no-incrementable; y dejamos de lado la manifiesta correspondencia estructural de la post-metafísica y la teología medieval, podemos argumentar junto a Maydole (2000, p.4), que incluso en el caso en el que algunas cosas surjan a la existencia sin razón alguna, su principio sí podría ser explicado. Hay por lo menos un mundo posible en el que cualquier cosa consistente es explicada, incluso sin serlo en el mundo actual (como podría ser la verdad del advenimiento de un Dios virtual).

Luego, siendo empíricamente absurdo afirmar que no existe nada presente, y aceptando que todo lo que comienza a existir tiene una explicación posible, cada una de las explicaciones sobre la existencia de las cosas generadas o emergidas de la nada (irrupción ex nihilo) que presenciamos en la actualidad deberá involucrar la acción de algo que ya existe y continúa existiendo al menos hasta que comience a existir la cosa que explica. Hasta aquí, tal vez no se pueda responder fácilmente a la pregunta de por qué hay algo en vez de nada, sin embargo, podemos presuponer que no hubo un tiempo donde nada existió, porque de ser así, no habría acción alguna en un tiempo determinado que pueda explicar la existencia de algo en cualquier momento ulterior. Entonces, no todos los seres son meramente posibles (o virtuales), debe existir un ser que no comience a existir ni deje de existir en ningún mundo posible, es decir que por lo menos hay un ser temporalmente necesario y posiblemente ilimitado. Como la existencia de lo ilimitado no puede ser explicada por otra cosa que no sea ella misma (su esencia es su existencia), no podemos más que admitir por transposición que la existencia de los seres limitados (contingentes) no puede ser explicada por ellos mismos. Concluimos pues la existencia de un ser temporalmente necesario e ilimitado que posee todas las perfecciones posibles y así da su necesidad a los demás seres, podemos llamarle Dios (cfr. Maydole, 2000, pp. 4-7).

Admitiendo la existencia de un Ser supremo de esta clase, el escepticismo de Hume quedaría superado por una re-afirmación radical del Intelecto Divino, el cual supone una realidad temporalmente necesaria a la que llamamos acto o actualidad pura (actus purus). También, aunque Tomás de Aquino y demás teólogos medievales no conocieron la teoría de conjuntos, pienso que es totalmente aceptable para el neo-tomista admitir el principio teológico-matemático de Cantor el cual afirma que los modos transfinitos existen actualmente en el intelecto divino tal como si fueran números finitos, el mismo Aquinate ya había alcanzado por lo menos a postular la existencia entidades particulares contenidas infinitamente en sí mismas, llámense ángeles. Igual, daríamos continuidad al trabajo motivado por el Papa León XIII en la encíclica Aeterni Patris y a la apreciación de las matemáticas cantorianas previamente hecha por Gutberlet, uno de los neo-tomistas alemanes más reconocidos del siglo XX (Dauben, 2014, pp. 94-100). Finalmente, las categorías analizadas por Phelps, regresan como crítica y reforma metafísica, presagiando el retorno de la teología como Reina de las Ciencias.

 

Bibliografía

 

Dauben, J. (2014). Georg Cantor and Pope Leo XII: Mathematic, Theology and The Infinite. University of Pennsylvania Press.

Hallet, M. (1984). Cantorian Set Theory And Limitation of Size. Oxford.

Maydole, R. (2000). The Modal Third Way. International Journal for Philosophy of Religion.

Meillassoux, Q. (2011). Potentiality And Virtuality. Melbourne, Australia.

Phelps, H. (2015). Absolute Power and Contingency: on the Theological Structure of Meillassoux’s Spectulative Philosophy. SOPHIA.