Cualquier truco de magia
requiere de un tercer acto:
el prestigio.
En él,
nosotros,
no tendríamos oportunidad
de transportar la alquimia de lo que hemos sido.

…………………………………………………………………….

Sólo la blancura del silencio
acumula la densidad de la materia,
es su sabia el conducto a la liberación,
en ella existe el planisferio que nos guiará
a la traducción del lenguaje de las cosas.

…………………………………………………………

Hundidos entre los quarks
al centro de las dunas
que apilan las historias de los demás,
siendo ajenos de nosotros mismos,
desplazándonos al ritmo oscilante
de los cuerpos de los otros
nos reflejamos
en la inclemente
sensación de seguir
en una pasarela infinita,
inoculados a caso
en este mundo
como el último contacto
de un rayo de la estrella solar
al tocar la tierra.

……………………………………………..

Acorralados
calcinándonos en el mar de lava de la rutina
sin más anhelo que terminar el día
nosotros
aramos la cinta del segundero
en nuestra estupidez
de desafiar la puesta del sol
soportamos dolores
más allá de los que nos corresponden
largas columnas humanas
pasillos de gente están circundándonos
estamos apartados
confundiendo
intercambiando
desconociendo
habitando
la tierra,
el cielo,
el infierno
entre llagas y lamentos
estamos buscando

un motivo
un pretexto
una ancla
un placebo
algo a que asirnos,
estamos deseando poseer
suaves y astutas razones
para olvidar el punto de partida
desde donde inició el éxodo.