Sobre teorías conspirativas y el cuidado del alma

José Luis Bustillos Ortiz

 

Desde que vi el lanzamiento del Crew Dragon de Space X, y todo su preámbulo arreglado de tensiones y fintas me pregunté: ¿qué tan distinta es esta sensación de aquella que tuvieron mis padres en el 69? Yo sí me creo todas las teorías conspirativas, y la llegada del hombre a la luna fue una producción de Hollywood para ganarle una batalla a los rusos. Ahora, sé que esta enfermedad, por muy real que sea, no le quita lo arreglada. Ya tiene su relato, su propia historia, y la supuesta Nueva Normalidad es la suerte de final que ya todos sabemos que sucederá… si nos portamos bien. ¿No les suena? Como cristiano, la mayor parte de mi vida he repasado una historia muy similar. Regresaremos más fuertes, pero distintos. ¿Regresaremos de qué? De una realidad descompuesta, corrupta y perecedera a una óptima, funcional y perfeccionada.

El chiste es que han aparecido símbolos que podemos relacionar con acontecimientos del pasado. Yo pensé inmediatamente, ¡claro!, con el desarrollo de la tecnología, la animación ha evolucionado al grado de poder tener la experiencia audiovisual de todos tus superhéroes favoritos contra un supervillano interpretado por uno de tus artistas favoritos, ¿qué tan difícil es hacer que el hombre llegue a Marte? Vi la transmisión en vivo, y cuando por fin funcionó el cohete, tanto en la televisión como en los celulares falló la conexión, regresa después de segundos y el cohete ya había despegado, mi papá exclamó: ¡me engañaron como en el 69! Yo ya le había platicado mi teoría, la cual comenzaba a corresponder más y más con la realidad.

Luego mi hermano reprodujo el vídeo donde sí se aprecia el despegue, y bueno, pensé, a final de cuentas lo vi a través de la pantalla, ¿acaso tendré en mi vida la certeza empírica de que despegó? Sí, puedo checar los vídeos una y otra vez, además, el consenso social me dicta que efectivamente la tecnología y la ciencia están lo suficientemente avanzadas para llevar a dos hombres a una estación espacial, y luego, en unos años, llegaremos a Marte, ¿no es genial? Elon Musk es como Tony Stark, dicen los memes, y yo digo, ¿nos tenemos que hacer tan inocentes para literalmente reírnos de que nos están vendiendo muy bien la imagen del genio multimillonario? Estos nuevos modelos a seguir sustituyen el lugar que llevarían los santos, ellos deben ser nuestra aspiración virtual, aunque materialmente te resulte imposible perfeccionar así tus hábitos, debes emprender. ¿Y quién no quiere ser Iron Man?, además lo interpreta Robert Downey Jr. Puedes imitar sus gestos, sus frases y su trato, ahí está la clave de su éxito y del tuyo. ¿Si hicieran una película o serie de tu vida, quién te gustaría que te interpretara? Yo la verdad, he pasado el 99% del confinamiento en mi casa. Me he portado bien, no vaya a ser. Pero si alguien fue testigo ocular del lanzamiento, me encantaría me contara su experiencia, por favor.

El covid existe, ese sí. Me consta. Hay que cuidar muy bien de nuestro cuerpo, guardar nuestra higiene, mantener la sana distancia, no abrazarnos, no besarnos, mucho menos cometer adulterio con un posible contagiado. Hay que economizar nuestra energía erótica al margen de la sana distancia y el aislamiento social, hasta que llegue la nueva normalidad. En Youtube puedes encontrar vídeos sobre consejos espirituales para este nuevo modo de vida. Y te das cuenta de que, para la religión en realidad, no es tan nuevo, lo encuentras en la monástica cristiana, en ciertas formas de budismo, en los caciques de los muiscas que para ser elegidos debían pasar por seis años en soledad.

Está bien que aproveches este tiempo para ejercitarte, como lo recomienda Televisa, el cuidado mental también es esencial, más cuando tu atención la ocupas medio día en la pantalla. Pero hay que ocuparse también del alma, en los padecimientos psicológicos y fisiológicos hay un componente espiritual que a los medios se les suele escapar, en mi opinión. Ve a terapia, págate una membresía en el Gym. Sé funcional y productivo por el amor de Dios. Si no eres productivo debes sentir culpa, ya no por hacer honor a tus ancestros, porque vivimos en el siglo XXI y hoy no debes sentir compromiso con tu pasado ni con tu futuro porque vida solo hay una y eres dueño de tu propio destino, nadie más te somete, tienes que ser fuerte, emprendedor y sin compromisos existenciales, lo que importa es el aquí y el ahora. La culpa por no ser productivo es porque si no generas, no podrás cumplir tu sueño. Hace falta dinero para comprarte el nuevo no sé qué para el no sé qué y poder hacer quién sabe qué. Cuando menos nos dimos cuenta, sometimos nuestro espíritu a merced de los de arriba, ya sean los burgueses, los judíos, los conservadores, los masones, los protestantes, la mafia del poder. Y como  si se tratase de equipos de fútbol, tú eliges si eres #BlackLivesMatter o #AllLivesMatter. Si no estás con la mayoría, ¡aguas!, no estás viviendo el aquí y el ahora.

Esto es el siglo XXI, estamos muchísimo más avanzados que nuestros antepasados. Los mismos que tienen una visión tan inclusiva, tan unitaria, tan tolerante, tan uno-con-la-naturaleza, incurren en el maniqueísmo más expreso de nuestros tiempos. Hay dos lados, tú eliges. Todo es dualidad, bien y mal, izquierda y derecha, aunque claro, si eres más ilustrado, sabes que esa dualidad es parte de una unidad, y ya aseguras tu profundo sentido del ying y el yang, que te define, pero de algún modo también a todo tu grupo de amigos. Es más, no hay que pensar más en entidades espirituales, ángeles, santos o dioses, eso es más bien superstición, la ciencia ha superado la religión ya hace tiempo, pero por alguna razón, nos debe interesar la brujería, el tarot y la astrología. Aunque, igual a como puedes recurrir a la soberanía de la ciencia para decirme que la nave Crew Dragon de SpaceX sí fue lanzada, yo también puedo recurrir a ella para evidenciar que el calendario astrológico al que tanto le confías tu destino, no tiene la más mínima correspondencia astronómica con las trece zonas zodiacales que realmente recorre la línea eclíptica que marca el movimiento aparente del Sol. Una nueva astrología que considere la realidad de los astros y el cosmos, eso sí sería un desarrollo científico interesante, pero no importa eso ahora, debemos estar atentos a la vacuna del COVID-19.

Esta época ha desenvuelto poco a poco una sociedad más consciente, más comprometida con el medio ambiente, con los derechos de las mujeres, con los animales, con las personas de color, etc. Gracias a los medios que nos proporcionan los mismos que nos tienen encerrados, podemos ser parte de la nueva revolución desde la comodidad de nuestros hogares. Seas artista, académico (o académica), o trabajadora (o trabajador) sexual, el ciberespacio te acoge para que puedas subir tu foto de perfil negra, tus sugerencias morales o psicológicas anti-patriarcales o una serie de memes de “humor negro” para que puedas demostrar lo transgresor que puedes llegar a ser desde tu celular.

Pero por supuesto que tu pensamiento es libre, y nadie te está diciendo que lo hagas, nadie te obliga, por la sola voluntad de poder, hay que levantarnos y solidarizarnos con toda clase de lucha social que nos arroje la pantalla, eso es lo más real, lo correcto. Antes se suponía que el progreso de la ciencia estaba sujeto a un horizonte ético, una tecnología que perfeccionara las virtudes del humano y lo condujera a una comprensión más plena del mundo, hoy funciona al revés, se exige que las políticas del ciberespacio, de la genética, de salubridad, se adapten a los caprichos de los consumidores, y el avance no es avance, es un recogimiento, una búsqueda por el placer propio que no sea violentado por fuerzas ajenas, user friendly.

Todos extrañamos a nuestros amigos, familiares, parejas, ex parejas, compañeros, etc. Pero este es el tiempo para trabajar en UNO MISMO. Ahora tienes la oportunidad y la motivación perfecta para masturbarte mental y sexualmente tanto como puedas. Repito, hay mucha estimulación mental y las nuevas psicologías y teorías sexuales que presumen tanto de motivar la autonomía han reforzado mucho la importancia del individuo, como si no fuera suficiente con las egologías fallidas de la modernidad. Y bueno, algo tendrán que se les rescate, pero honestamente no les encuentro mucho provecho para legitimar la voz de los oprimidos. En la religión cristiana, contamos con un elemento que nos da una certeza verdadera de la realidad del Otro, la Eucaristía, curiosamente aquí se trata de una realidad material y no de un referente tan abstracto como los derechos humanos. Gracias a esta nueva dinámica social, este y otros sacramentos quedaron restringidos, y está bien, como quien dice, no son vitales a los ojos de un ateo o un agnóstico. Para nosotros el Pan vuelto Cuerpo y el Vino vuelto Sangre son la única y la última esperanza que tenemos para asegurarnos del oído de alguien que no somos nosotros, alguien que nos escucha. En el cristianismo Dios es Presencia, y nuestra noción del Otro se mueve como un péndulo entre Dios y el Prójimo. Pero cortaré el lenguaje religioso para evitar herir sensibilidades. Si me pongo técnico y abstracto para explicarles mi postura, tal vez suene más compleja de lo que parece, pero a final de cuentas para eso uno estudia la filosofía.

El punto clave es la presencia, todo este experimento ideológico la ha relegado a un tiempo futuro, porque la única presencia que parece importante es la mía. La existencia del Otro depende de mí aprobación, si no me agrada su postura política, su color de piel, sus ambiciones, tan simple como dejar de seguirlo, eso lo elimina de mi panorama y quedo seguro en mi echo chamber. A fuerzas hay que reflejar nuestros gustos en el otro, así te mueves en el negocio, así consigues contactos. Lidiar con lo ajeno solo causa molestias, lidiar con el misterio de la alteridad es pesadísimo, no queremos cargar con eso. Mejor unámonos todos a través de nuestras pantallas, por nuestras propias cuentas, tan autónomas, tan individuales, a seguir formando parte del espectáculo.

Astronautas, hackers y disturbios, la gente ya se dio cuenta de que todo esto parece una película, y nuestra praxis se reduce a nuestra opinión o crítica, así como cuando salimos de un estreno, si bien nos va, salimos a marchar y nos tomamos fotos. Pero el problema no es evidenciar que efectivamente parece un filme, el reto es convencerlos de que todo está muy bien producido. En Estados Unidos, por ejemplo, el único gran evento deportivo que no se canceló fue el WrestleMania 36, y hay que recordar que dentro de la mitología de la WWE está incluido el mismísimo Donald Trump pues derrotó a Vince McMahon en la Batalla de los Billonarios del WrestleMania 23 en el 2007. Asimismo, en 1988, el WrestleMania IV se llevó a cabo en el Trump Plaza. Así es, si tu opinión es que la lucha libre es falsa, le quitas la legitimidad al presidente actual de los Estados Unidos. ¿Me captas?