ALTHUSSER. EL ESQUEMA DE SPINOZA

Pierre-François Moreau

Trad. Alfredo Lucero Montaño

 

Este esquema nos habla por su fecha, por su contenido, por su disposición [1].

 

Si data de finales de los años 40, se concibió en un momento en que los estudios spinozistas estaban estancados en Francia: solo diez años después empezarán a aparecer las obras clásicas de Zac, Gueroult, Matheron, Deleuze: durante este tiempo, nada destacable, excepto antes de la guerra, las obras de Brunschvicg. Además, Spinoza aún no había despertado mucho interés por parte del marxismo francés: en cuanto a las referencias filosóficas, Nizan estaba interesado en los materialistas de la Antigüedad, Lefebvre en Nietzsche y Hegel, y luego, en Descartes; no fue hasta 1956 cuando apareció el primer volumen del trabajo de Desanti sobre la historia de la filosofía (el volumen II, que había tratado la doctrina spinozista, quedó sin terminar). El joven Althusser se dedica así a descifrar una filosofía para la que apenas tenía guías. Una filosofía que jugará un papel importante en su posterior vida intelectual: conocemos las fuertes afirmaciones en Para leer El Capital sobre Spinoza y, después, la enigmática autocrítica “fuimos spinozistas”. Este diagrama nos muestra así un primer intento de apropiación solitaria de este pensamiento cuya huella marcará de forma duradera al joven marxista que lo rastrea.

 

El contenido: el problema de las relaciones entre sustancia, atributos y modos –la mayor parte del diagrama está ocupada por los modos infinitos. Prácticamente ninguna palabra es de Althusser mismo: su intervención consiste en tomar prestadas las palabras latinas de Spinoza (de Ethica I y II y la carta 64) y reorganizarlas de manera significativa (así, se reanuda, probablemente sin saberlo, el enfoque del joven Marx reescribiendo el Tratado teológico-político): la única parte propia, en sentido estricto, en francés, es la tercera columna, la que está dedicada a los atributos desconocidos, de los cuales Spinoza no dice obviamente nada. Pero las elecciones hechas en esta reorganización están cargadas de significado. Los términos generales no son “la sustancia” (o incluso “Dios”, que aparece sólo como una explicación) o “el mundo”; son “natura naturans” y “natura naturata” –en el léxico de Spinoza, o heredado de Spinoza, el esquema elige las dos expresiones que, repitiendo un término común (naturaleza), enfatizan automáticamente la unidad del universo. Del mismo modo, la definición elegida para explicar qué es natura naturante está lejos de ser insignificante: “Deus sive omnia Dei attributa” es, entre todas las fórmulas de la Ética, la que, al poner los atributos en el mismo rango que Dios, elimina desde el principio todas las interpretaciones subjetivistas o emanatistas del atributo (entonces muy extendidas), lo que le da al pensamiento spinozista su radicalidad. Finalmente, la presencia misma de los atributos desconocidos y la insistencia en que todavía sabemos algo sobre ellos (que están necesariamente estructurados como los que conocemos, con modos infinitos mediatos e inmediatos) tiene un doble desafío: por un lado, despoja al sistema del pensamiento/extensión dualista, alma/cuerpo, distinciones, ciertamente reales, que aparecen como aplicaciones de leyes universales irreductibles a las especificidades del individuo humano; por otro lado, enfatiza que el modo de producción de cosas singulares se refiere a lo que podría llamarse leyes constantes de causalidad, independientemente de su campo de práctica. Con todo, la lógica de estas elecciones insiste en una lectura naturalista de Spinoza, centrada en la estructura total de la realidad, en lugar de Dios o el hombre. Esta lectura ya es como una interpretación.

 

Esta interpretación Althusser la presenta aquí no en un resumen, sino en un esquema: la disposición visual completa la elección de los términos. La distribución del espacio, en primer lugar: la insistencia en los atributos desconocidos, que generalmente interesan poco a los comentaristas, ocupa aquí una columna completa, casi un tercio del espacio, tanto más visible porque está casi vacío, para oponerse a la abundancia relativa de las explicaciones latinas de las otras dos columnas. Las flechas ordenan un movimiento triple: [a] aquella que indica la inherencia de los atributos de Dios, [b] aquella que indica la relación de los atributos con los modos [finitos], [c] la que rodea en rojo todo lo que concierne a la naturaleza naturada, conocida y desconocida, por encima de una primera línea azul simétrica al rectángulo superior donde están Dios y los atributos. Por último, subrayando no sólo los encabezados de los capítulos, como se podía esperar, sino también las palabras omnia corpora y omnium, como para marcar aún más la legibilidad de la estructura total de la Naturaleza.

 

No debemos apresurarnos a ver en este dispositivo el germen de una lectura posterior. Pero al menos ahora está disponible para ello.

 

Nota

  1. El original en francés: Pierre-François Moreau, “Le schéma Spinoza”, comentario sobre Louis Althusser, “Schéma de la pensée de Spinoza issu de notes de travail”, finales de 1940, archivos Louis Althusser / IMEC. Véase: https://www.imec-archives.com/papiers/pierre-francois-moreau/?fbclid=IwAR2Iq_VVPtlrB5DofeZNU5EIug3MH9EYme9criSj3SI-bGfruDyz83HKAq4#prettyPhoto