No hay mucho qué decir

cuando demasiado se piensa:

La palabra irreversible,

la palabra dolo.

 

 

No hay mucho qué decir

cuando ha diario se demuestra:

la incontrolable involución,

la especie-humana-fallida.

 

 

No hay mucho qué decir

la inundación es de plástico,

la migración es hacia la muerte,

a las mujeres

–una por una–

nos seguirán matando.

 

 

No hay mucho qué decir

apenas saltar, huir, pagar el precio.

 

 

¿Y los seres que hoy nacen?

 

 

No hay mucho qué decir

es sólo la necesidad

de la metamorfosis.

 

 

 

 

*

 

Amaranta Caballero Prado