No voy a voltear. Seguiré esta línea recta en la loseta hasta el salón. Arriba y adelante. El sol palpita a través de la niebla. Tic nervioso: mano izquierda al cabello. Desde mi reloj escucho las pisadas de la araña. No importa. No voy a voltear. La araña trepa hacia mi espalda. Trato de sacudirla. Ni con esto voy a voltear. Surge en el rabillo. Creo que tiene una nueva grieta. No voy a voltear. Parece una llaga invertida de la pared. Ojo con ojo. Se dislocan sus articulaciones, se tambalea, recuerdo la profundidad de la carne. Alza su mano derecha, toma la araña de mi cabello, la deposita en su boca, la engulle, chupa su anular. Tienes una nueva grieta, Pedro.