Filosofía: estado de la cuestión

Por: Felipe Lee

I

De repente me di cuenta que este año se cumple el centenario de la revolución bolchevique. No soy de andar buscando efemérides pero me sorprendió mi propia inconciencia respecto a la fecha. ¿A quién le importa eso? Algún que otro congreso conmemorativo. Turn the page. Sin embargo, cada vez que quiero decir algo sobre el estado del pensamiento en nuestro tiempo, empiezo por ahí. Vivimos bajo los efectos de esa derrota. Vamos como desengañados por un mundo del tipo matter-of-fact, sin ilusiones. Hace algunos años se puso de moda el tema del fin de las ideologías. Yo creo que había y hay algo de verdad en eso. Vean a su alrededor. Un lugar donde se manifestaban las ideologías era, por ejemplo, en la política. Hoy, los políticos están igual que los filósofos, pero con mucho mejores sueldos. Un amigo me objetó que sin ideología es la peor ideología. Sin duda. Ese es el problema: que la ideología sí cambió, empeoró, entró en otra fase, lo cual deja mal parado a todo negocio que tenga que ver con la denuncia de alienaciones. Urge una estrategia de la misma manera: peor. Bad ass philosophy. Se siente como si todo estuviera bien o como si todos los males que podemos enunciar (contaminación, guerra, inflación) no tuvieran relación excepto consigo mismos o como si no fueran objeciones que descalificarían al sistema como tal. El pesimismo de la filosofía ha quedado expuesto, una vez más.

Se nos pide que al redactar las competencias de los cursos incluyamos el aspecto valoral, además de los conocimientos y las habilidades. De vez en cuando uso la palabra emancipación. Ya no tiene sentido. Ese espíritu se acabó. Tenía mucho de histeria y delirio masivo, mezclado con algunas buenas ideas (por ejemplo, hay una desigualdad que conviene atender aunque sea en nombre de los que más se benefician de ella. Hay una desigualdad que amenaza al negocio mismo de la desigualdad). Sin duda, se puede hablar y se habla mucho de emancipación individual, pero únicamente como psicología motivacional, o con el significado que esta palabra adquiere en boca de Tony Robbins.

Hace rato dije sin ilusiones. No quise tomar en cuenta las del tipo de vacuna contra el cáncer, sirvientes autómatas o paseos al espacio exterior.

Sin refugio. En un espacio de pura exterioridad. La espiritualidad desgastada de la humanidad, al punto en que matar por petróleo, matar por drogas, matar por ganancias, todo ello forma parte de la redundancia social, reforzada por la redundancia tecnológica del gadget. Algo está sucediendo. Filo-sofía= amor a la sabiduría. ¿En el siglo XXI? ¿Dónde? ¿Cuál?

II

Si en estos momentos yo dijera que voy a exponer la razón por la cual la filosofía es importante en el siglo XXI, yo estaría siendo deshonesto. Importante, la palabra es banal, quiere tapar un vacío de pensamiento (igual que otra omnipresente: interesante). Dice mucho y no dice nada. Además, si yo supiera la razón y la dijera, no pasaría nada. Se quedaría dentro de mí. Si yo me pusiera a defender la filosofía, la hundiría más. Sería insensato defender algo que apenas si se comprende; además, sólo le daría más motivos a quienes la desprecian. Mala estrategia. Hasta la respuesta dialéctica (“Por eso mismo, ahora es cuando más se necesita la filosofía”) resulta igual de insípida.

Los jóvenes, la mayoría cree que filosofía es aburrido. No andan tan errados. Las clases en las que se pretende enseñar,  el fatal directorio telefónico de los filósofos, de Tales a Heidegger. Sesiones llenas de conceptos obtusos que no se sabe de dónde salieron y para qué sirven. Por principio, la filosofía no se puede enseñar puesto que es una forma de vida. Esta no-enseñanza de la filosofía no es un privilegio exclusivo de ella. Lo mismo se puede decir de cualquier otra cosa: el inglés, las matemáticas o la geografía. Significa que la creencia en la “enseñabilidadˮ de todas las cosas es un requisito para el funcionamiento de la escolarización, no una propiedad inherente a los saberes mencionados. Vivimos en un mundo en el que el dinero manda. Quizá siempre ha sido así de alguna manera y quizá la única diferencia es que hoy manda sin ilusiones, sin escrúpulos, cínicamente. Quien no entiende esto, se queda rezagado, pecado mortal. Una nueva filosofía se ha apoderado del mundo. Hay que reconocerle su mérito. Te dije, I told you. Expresión coloquial con la que retorna una verdad que todo el mundo se empeñó en negar. Una verdad que retorna es más aplastante porque hace ver como vanas quimeras a todo aquello que algún día pretendió desplazarla. Si retorna es por algo. Su tiempo no se le ha acabado. Así como hay sustancias que debilitan el sistema inmunológico, hay creencias que tienen un efecto semejante. Es lo que Nietzsche decía. Aparece el SIDA. Un hombre se brinca la jaula de los leones en el zoológico. Entra armado sólo con una biblia. Cree que Dios lo protegerá, cree que tiene inmunidad. Los leones le hacen ver que, al contrario, tiene SIDA.  En la película The black robe unos misioneros convencen a una tribu de que practique el amor al prójimo con sus enemigos. La tribu evangelizada es masacrada por la que aún no recibe la buena nueva. Una familia da refugio a migrantes africanos. La roban. Después del socialismo real, la verdad que retorna nos enseña a ver y rechazar las creencias que se vuelven contra uno mismo.  Alguien me dijo que a los gitanos se les ha difamado, se les ha creado un estereotipo racista, se les dice ladrones. Esta persona quería defenderlos. Hay que tener cuidado. La costumbre de robar es común en ellos, en efecto. También, por supuesto, los payos roban, pero, hay que ver. Si una persona se convence de no tomar a los rom como ladrones, sí les está ayudando y ellos se lo agradecerán… a su manera. Creo en la fraternidad y creo que nunca llegaremos a ella. Yo siento admiración por los gitanos, precisamente por lo distinto que son a nosotros. Ellos saben usar en su beneficio nuestro humanismo, nosotros necesitamos su sagacidad y su arte de vivir.

Decir que el dinero manda significa que todo el conocimiento adquiere la forma de una mercancía. La ciencia avanza impulsada por las empresas, no por otra cosa (Estado, universidad, individuos geniales): Nike, Sony, Toyota, Microsoft, Apple, etc. Un científico es un empleado. Un programa de estudio forma al empleado del siglo XXI, y esto cuando el programa cumple con su función. La epistemología no es lo mismo que la gestión del conocimiento. Tampoco un taxi es lo mismo que uber y la pelota está en la cancha del taxi… y de la epistemología.

III

En cierta ocasión se me ocurrió preguntarle a un amigo: ¿cuándo el peso le va a ganar al dólar? De inmediato me contestó: cuando los mexicanos nos pongamos a trabajar de a de veras y dejemos de buscar la ruta fácil, la corrupción. Algo así fue su respuesta. Refleja la filosofía del mundo. Un nuevo budismo ha llegado: no hay que pensar, hay que trabajar como chinos.

Los empresarios tienen algo de embusteros, sin duda. A la vez, hay una honestidad asociada a ellos. Me refiero a que en su mundo los resultados cuentan más que las palabras. Talk is cheap, dicen los americanos. O también, más directo, money talks. Integración ideológica: triunfar en los negocios=triunfar en la vida. Más inteligente=más dinero.

¿Tú qué sabes hacer? Me gusta imaginarme a un filósofo teniendo que explicar sus teorías a un grupo de empresarios, sin titubear, al grano, breve y convincente. Los hombres de negocios se comunican con un lenguaje en el que no hay manera de expresar excusas, dudas o quejas. Siempre adelante sin parar. La psicología laboral está muy avanzada. Ya tienen bien detectadas las actitudes negativas de los empleados, las mentalidades fatalistas. Gestión del conocimiento. También tienen el antídoto: el credo de la superación personal, hegemónico actualmente, con tantos devotos como la guadalupana. Cuando un filósofo habla, el empresario le dice: “No pasa nada, hombre”. Fin de la discusión.

Dicen los motivadores que hay que verle el lado bueno a las cosas. La presión que hoy se ejerce sobre la profesión del filósofo, misma que pesa sobre todas las demás, obligará a sacudirle alguna que otra polilla acumulada. La filosofía es vieja y tiende a voltear al pasado. Wrong choice. W. Benjamin en su famoso texto sobre la obra de arte pone una cita de Abel Gance: “Todas las leyendas, todas las mitologías y todos los mitos, todos los fundadores de religión, incluso todas las religiones… esperan su resurrección en la pantalla, y los héroes se apiñan ante los portones…” (Benjamin, p. 45, 2003). Tal era su entusiasmo ante las potencialidades del nuevo juguetito de la humanidad: el cine. Sentir que todo es posible. No puedes parar esa fiesta. La gente no quiere oponerse, quiere participar, gozar, aprovechar, luchar por su tajada del pastel. Pasamos, creo, por una época alegre, triunfal, quizá demasiado. Se vive bajo la obligación de sentirse bien. No hay problemas, hay oportunidades. Le llamaría neopositivismo, pero  los filósofos se reirían del uso equívoco que le estaría dando a ese término. Los pensadores críticos habían descubierto las contradicciones que afectaban al sistema. Nadie quiere que le hablen de las contradicciones que harán estallar la fiesta, mucho menos los jóvenes. Consenso mundial, Pax Americana. Consenso, porque lo que es resulta siempre mejor que lo que podría ser. Ser y bondad. Ser es bueno. Hay alguien que debe bendecir este mundo así como está. Hay alguien a quien le gusta todo lo que sucede. Alguien que nació para ser capitalista, para quien este sistema es, como dijo Camus hablando de Sísifo, “suficiente para llenar el corazón del  hombre”. (Camus). Negar lo que es: ya no hay alma para eso. El gran poder de la mente humana, el poder de crear la realidad, ahora esa energía se consume en hallar las innovaciones que aporten ventajas competitivas. En medio de este consenso mundial, ¿cómo la filosofía se va unir al baile?

 

III

Por último, diré algo sobre el futuro de los estudios de filosofía, específicamente, educación superior. Aparentemente, hay muchas carreras a escoger: derecho, medicina, turismo, pedagogía, filosofía. Es un espejismo. Hay una sola carrera en varias especialidades: administración de empresas legales, administración de empresas médicas, administración de empresas turísticas, administración de empresas educativas y administración de empresas filosóficas. Si el objetivo es formar al empleado y buen ciudadano del siglo XXI, las condiciones para un diseño curricular exitoso: poca teoría, más práctica; mucha ética y valores, para un sujeto leal. Vinculación para menos teoría: se espera que cada vez más los estudiantes puedan obtener créditos por proyectos de vinculación o asistentes de investigación, en vez de estar confinados dentro de las cuatro paredes del salón de clases. Vendrá una carrera de filosofía más aerodinámica, streamline, breve, ligera y alegre. Lo ideal sería programas de estudio que generaran sus propios recursos a través de proyectos rentables. No más filosofía como conocimiento sublime. Tomo una de las optimistas palabras que se han puesto de moda: reinventarse. En cuanto al pensamiento crítico y la dignidad humana, tendrá que buscarse una forma compatible con lo anterior. Ante semejantes condiciones los programas de filosofía se moverán de la arquitectura de los sistemas filosóficos, a las habilidades filosóficas y a la filosofía como actitud. Nada nuevo para los filósofos, novedad para las escuelas. Formar filósofos para las empresas o, mejor aún, lanzar empresas filosóficas (coaching filosófico, consultoría). Inevitablemente, las ridiculeces, la banalización y trivialización, acompañarán a estos giros, pero quizá salga algo bueno. En USA, pésimo país para la filosofía, la universidad forma parte del complejo militar industrial (hoy, empresarial). Allá un profesor es un soldado, nada más que con otro uniforme y otras armas. En ese país, la filosofía aporta conocimientos para el fortalecimiento de, por ejemplo, las empresas de biotecnología. Admito que son necesarios  proyectos sociales; mas, ¿necesitan ellos a la filosofía? Nuestra filantropía nos acerca a la misantropía.