Balas sin carne

Subes el revólver,

desplazas el aire

y te alcanzan los surcos

y te alcanza el tiempo

y te alcanza la prostitución del tiempo.

Subes el revólver,

palpas la ausencia.

Aquí no se apilan las décadas,

aquí se atragantan los siglos,

aquí nosotros los mortales.

Subes el revólver,

te olvidas del humo.

Los mortales

conocemos

la aridez,

los mortales vivimos donde se escuchan nuestros muertos.

Subes el revólver,

desplazas el aire,

palpas la ausencia,

te olvidas del humo,

y te quedas sin balas.