De Organismo a Ensamblaje.

S. Zizek

Trad. Conrado Pardo E.

Cómo se relaciona este sujeto puntual-evanescente a lo que la teoría actual llama “subjetivación? La idea es oponer sujeto y subjetivación al estilo de la oposición entre identidad y devenir: (el) sujeto es una entidad universal preexistente exenta de (los efectos de) la realidad ordinaria, mientras que la subjetivación es un proceso local de emergencia de sujetos-agentes que permanecen particulares, incrustados en una situación específica. El sujeto es opuesto al objeto, mientras que la subjetivación ocurre como parte de una compleja realidad diversa cuyo nombre preferido actual es ensamblaje. (El vínculo entre ensamblaje y subjetivación se vuelve (torna) claro cuando recordamos que “ensamblaje” es una presunta traducción al Inglés para el (término) agencement de Deleuze y Guattari-designa no solo un estado de cosas sino sobre todo los procesos activos de cosas-agentes heterogéneas reunidas(reuniéndose) y construyendo un(a) nuevo(a) agencia (agenciamiento). La noción de ensamblaje, que fue desplegada sistemáticamente primero por Manuel DeLanda con referencias a Mil Mesetas de Deleuze y Guattari, fue posteriormente (retomada y) desarrollada por los teóricos de la OOO (Ontología-orientada-a los objetos, (Graham Harman, Levi Bryant) y otros, incluyendo a Jane Bennet y a Judith Butler. Mientras que estoy (soy) consciente de las diferencias entre la OOO, y digamos, el Nuevo Materialismo de Bennett, el hecho  es que la OOO-al menos en la versión de Harman-también puede ser caracterizada como un “pansiquismo débil” o “animismo terrestre.” Cuando los Nuevos Materialistas como también partidarios de la OOO oponen la reducción de la materia a una mezcla pasiva de partes mecánicas, estos (ellos) están, por supuesto, afirmando no la teleología directa al viejo estilo, sino una dinámica aleatoria inmanente a la materia: “(las) propiedades emergentes” surgen de encuentros impredecibles entre múltiples tipos de actores; la agencia para cualquier acto particular está distribuida por toda una variedad de tipos de cuerpos. La agencia se convierte por tanto en un fenómeno social, en donde los límites de la socialidad se expanden para incluir todos los cuerpos materiales participando en el ensamblaje pertinente. La implicación ética de semejante postura es que debemos reconocer nuestra implicación (entrelazamiento) dentro de ensamblajes más grandes (de mayor tamaño, extensión): debemos ser más sensibles a las demandas de estos actores no-humanos, y el sentido reformulado del interés personal nos llama a responder a su plegaria. La materialidad, usualmente concebida como una substancia inerte, debe de ser re pensada como una plétora (diversidad) de cosas que forman ensamblajes (compuestos) de actores humanos y no humanos (o actuantes, para usar el término de Bruno Latour)-los humanos son solo una fuerza una potencialmente ilimitada red de fuerzas.

Recordemos la descripción de Bennett sobre cómo los actuantes interactúan en el ensamblaje de un basurero contaminado: como no solamente los humanos sino también la basura en descomposición, gusanos, insectos, máquinas abandonadas, venenos químicos, etc., cada uno juega un rol (nunca puramente pasivo). En la misma línea, la visión de Bryant de un pluriverso sin ningún agente totalizador  que estuviera (fuera) auto-presente (presente para sí mismo) no se limita a abstractas consideraciones ontológicas: éste deriva de aquella toda una serie de pertinentes percepciones políticas. Una de las implicaciones interesantes de su noción de una “democracia de los objetos” concierne a la ecología en nuestras sociedades capitalistas: por qué todos los pronunciamientos ideológico-críticos fallan en movilizar a las personas, ¿por qué no está lista la gran mayoría para comprometerse en una acción seria? Si tomamos en cuenta solamente (a solas) los mecanismos ideológicos discursivos, este fracaso se vuelve inexplicable y tenemos que invocar algún proceso profundo de “mistificación ideológica.” Pero si ampliamos nuestro enfoque e incluimos a otros actuantes, otros procesos en la realidad social que influyen en nuestras decisiones, como los reportes tendenciosos de los medios, presiones económicas sobre los obreros (amenaza de perder el empleo), limitaciones materiales, y así sucesivamente, la ausencia de compromiso se vuelve mucho más comprensible…Aunque hay diferencias importantes entre Bennet, Bryant, y otros, el común denominador entre (la mayoría) de ellos (estos) consiste de tres características compartidas e interconectadas:

 

.Ontología “plana” versus la jerarquía de los seres (del ser) (lo que Bryan llama “democracia de los objetos”): no hay agentes ontológicamente privilegiados que puedan “totalizar” la realidad: los sujetos humanos solo son una (serie) en la series de objetos diversos. Recordemos la lectura de Jacques Ranciere de Man With a Movie Camera (Hombre con una cámara de video) de Dziga Vertov como una práctica de comunismo cinemático: la afirmación de la vida en su multiplicidad, un escenario que acompaña una serie de actividades diarias-lavar el cabello, envolver paquetes, tocar el piano, conectar cables de teléfono, bailar ballet-que reverberan una con otra en un nivel puramente formal, a través del eco (la repetición) de visuales y otros patrones. Lo que hace a esta práctica cinemática Comunista es la afirmación subyacente de la radical “univocidad del ser”: todos los fenómenos mostrados son ecualizados, todas las jerarquías y oposiciones usuales entre ellas, incluyendo la oposición Comunista oficial entre lo Viejo y lo Nuevo, son mágicamente suspendidas. Mientras Vertov permanece al nivel de la ecualización (igualación) ontológica de las actividades humanas, la OOO la extiende a la totalidad de la realidad: en el ensamblaje de las cosas, los humanos tan solo son un elemento entre otros.

 

.Aspectos materiales de los elementos, versus expresivos: al igual que actúan como portadores de significado, los objetos en nuestro universo también importan y son activos debido su materialidad directa. El momento en que abandonemos el antropocentrismo y situemos a la humanidad como uno de esos agentes (no obstante uno privilegiado) en el ensamblaje de las cosas, la distinción entre el nivel material y expresivo se vuelve necesaria, ya que el nivel expresivo solo pertenece a los seres humanos, y aun en su caso no es exclusivo-por ejemplo, la producción humana se organiza y mantiene funcionando por medio del intercambio simbólico, pero también involucra procesos materiales de tremenda importancia (explotación de los recursos naturales, etc.):

 

Los componentes de ensamblajes sociales (que) juegan un rol material varían ampliamente, pero por lo menos involucran un conjunto de cuerpos propiamente orientados (físicamente o fisiológicamente) hacia cada uno (como otro). El ejemplo clásico de estos ensamblajes de cuerpos son las conversaciones cara-a-cara, pero las redes interpersonales que estructuran las comunidades, así como las organizaciones jerárquicas que gobiernan las ciudades o los estados-nación, también pueden servir como ilustraciones.

Redes comunitarias y organizaciones institucionales son ensamblajes de cuerpos, pero también poseen una variedad de otros componentes materiales, desde alimento y trabajo físico, a herramientas simples y máquinas complejas, a los edificios y los vecindarios que sirven como sus locaciones físicas.

 

.La primacía de las relaciones externas sobre las internas: los ensamblajes están compuesto de objetos diversos que son (relativamente) independientes de la red de sus relaciones a (con) otros objetos, y no puede ser reducida a esta red. Aquí está el resumen de Bryant de los argumentos de DeLanda sobre dar prioridad a las “relaciones de exterioridad” sobre las “relaciones de interioridad”:

 

debemos remover la profundamente arraigada de la sociedad como un organismo. Dentro de la metáfora del organismo, la sociedad es comparada al cuerpo humano, de modo que 1) todas las partes dependen una de otra, y 2) todas las partes (instituciones) trabajan juntas como órganos en un organismo para promover la armonía de la sociedad como un todo. Aquí (resulta) notable que esta concepción de relaciones entre partes no esté restringida a concepciones orgánicas de la sociedad, sino también a concepciones estructuralistas de la sociedad. La tesis clave compartida por estas orientaciones es que las partes no tienen existencia o ser aparte del todo al que pertenecen. Entonces, por ejemplo, cuando hablamos de un sonido en el lenguaje no podemos decir que “b” tiene una existencia por sí misma independiente de otros sonidos en el lenguaje, sino más bien que “b” existe solo en relación fonémica con otros sonidos: b/p. El concepto de estructura es tal que los elementos no tienen existencia independiente aparte de sus relaciones.

DeLanda (y Bryant) rechazan esta tesis organicista alegando que nos impide explicar la emergencia de lo Nuevo: lo Nuevo surge cuando un elemento es capaz de extraerse (sustraerse) a si mismo de sus vínculos (lazos) a un organismo dado y convertirse en parte de otra totalidad:

Permitir la posibilidad de interacciones complejas entre partes componentes es crucial para definir los mecanismos de emergencia, pero esta posibilidad desparece si las partes se fusionan completamente en una red continua (impecable, sin costuras). Por tanto, lo que necesita desafiarse es la idea misma de relaciones de interioridad. Podemos distinguir, por ejemplo, las propiedades que definen a una entidad dada de sus capacidades para interactuar con otras entidades. Mientras que sus propiedades son dadas y pueden ser numerables (o enumerables) como una lista cerrada, sus capacidades no son dadas-estas pueden permanecer sin ser ejercidas si alrededor no hay una entidad apropiada para la interacción-y formar una lista potencialmente abierta, puesto que no hay forma de decir por adelantado en qué manera una entidad dada puede afectar o ser afectada por otras entidades innumerables.

(Incidentalmente, encuentro esta oposición bastante problemática: ¿por qué no darle la vuelta (voltearlo) y afirmar que las propiedades son inmanentes y las capacidades relacionales? Un martillo puede usarse para golpear a alguien en la cabeza, o incluso para reparar un agujero en el sink; la lista es interminable, y depende de las relaciones totalmente impredecibles en las que puede entrar.) Sin embargo, mientras la confianza anti-organicista parece totalmente justificada, la extensión de este rechazo a la noción estructuralista de diferencialidad, en donde la identidad de cada elemento está constituida por sus diferencias respecto a otros elementos, totalmente pierde (yerra) el punto (de vista)-resulta difícil imaginar un contraste mayor que (aquel de) el entre la unidad orgánica y la diferencialidad estructural. Esta problemática subsunción de estructura diferencial como una sub especie de la totalidad expresiva es un síntoma (symptom) de la argumentación de DeLanda (y de Bryant): DeLanda tiene que ofuscar (desdibujar, hacer borrosa) la diferencia clave entre los dos a fin de poder (ser capaz de) ignorar las consecuencias radicales de la diferencialidad del significante deletreadas (conjuradas) por Lacan? El Lenguaje (o una estructura simbólica en general) es desde dentro (por dentro), necesariamente, no orgánico, no un Todo orgánico impecable, sino un ensamblaje de diversos elementos, un bricolaje lleno de brechas e inconsistencias-el nombre de este desorden es sobre determinación (overdetermination), un término que designa el hecho de un elemento capturado en múltiples redes inconsistentes. Lejos de ser un Todo impecable, una estructura diferencial es por definición desequilibrada, atravesada por antagonismos: nunca la expresión de un significado subyacente más profundo sino, por el contrario, estructurada en torno a una imposibilidad fundamental.

En resumen, diferencial quiere decir que no hay Uno englobante (completo, abarcador, íntegro) que mantenga (sostenga) junta (unida) la estructura-lo que la mantiene unida es básicamente solo la brecha de una imposibilidad a la que el lenguaje intenta hacer frente. Cuando Lacan firma que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, debemos de tener en mente qué tipo de lenguaje es éste-no una forma ideal de la argumentación y de la comunicación Habermasiana, sino el lenguaje en toda su inconsistente materialidad, llena de traslapes (coincidencias), agujeros, y enlaces laterales. Recordemos la lógica Freudiana de (los) “compromisos” pragmáticos y oportunistas: algo es rechazado, pero no es suficiente (no exactamente), puesto que retorna en un modo codificado (cifrado); es aceptado racionalmente, pero aislado/neutralizado en todo su peso simbólico; etc. Obtenemos entonces una loca danza de distorsiones que siguen ninguna clara lógica unívoca, sino que forman un retazo de conexiones improvisadas. Recordemos el legendario caso del olvido del nombre Signorelli de la Psicopatología de la Vida Diaria de Freud: Freud no podía recordar el nombre (Signorelli) del pintor de los frescos de Orvieto, y produjo como substitutos los nombres de otros dos pintores, Botticelli y Boltraffio, y su análisis trae a la luz los procesos de asociaciones significativas (significantes) que vincularon a Signorelli con Botticelli y Boltraffio (la villa Italiana de Trafoi fue en donde recibió la noticia del suicidio de uno de sus pacientes, lidiando con problemas sexuales; Herr, la palabra en alemán para Mister (Señor)-está relacionado con un viaje a Herzegovina, en (el que) donde un anciano Musulmán le dijo a Freud que una vez que uno ya no puede tener sexo, no hay razón para seguir viviendo; etc.) La compleja estructura rizomática de tales asociaciones y desplazamientos (sublimaciones) no posee una clara estructura tríadica con una clara resolución final; el resultado de la tensión entre “tesis” (el nombre Signorelli) y “antítesis” (su olvido) es la formación de compromiso de falsamente recordar otros dos nombres en los que (y ésta es su dimensión crucial) la dimensión debido a la cual Freud fue incapaz de recordar (el nombre de) Signorelli (el vínculo entre sexo y muerte) regresa en una manera evidente-y no hay lugar para semejante lógica en Hegel; él habría desestimado (descartado) el ejemplo de Freud como un juego de contingencias insignificantes. La negación de la negación Freudiana no es la radical resolución de un punto muerto, sino, en su apariencia básica, el “retorno de lo reprimido” y, como tal, por definición una formación de compromiso: algo es afirmado y simultáneamente negado, desplazado, reducido, encriptado de una manera a menudo ridículamente parchada (remendada).

Uno debe por tanto rechazar la afirmación de la OOO de que algo nuevo solo puede emerger cuando las relaciones entre objetos son externas: en una estructura simbólica diferencial, una entidad definida exclusivamente por la red de sus relaciones diferenciales con otros, sin esencia interna independiente de estas relaciones, puede también ser transfuncionalizada, incluida en nuevo conjunto de relaciones (y, por supuesto, este proceso también cambia su identidad). Y hay un paso más allá que debe de darse aquí. Mientras que DeLanda y Bryant hablan mucho sobre materialidad, lo que parecen ignorar es la extraña materialidad del propio lenguaje; Lalangue se refiere a dos aspectos del lenguaje. Primero, representa a la red significante como el “dispositivo de jouissance”, el lenguaje como el espacio de los placeres ilícitos que desafían la normatividad: la caótica multitud de homónimos, juegos de palabras, vínculos metafóricos “irregulares” y resonancias giran alrededor de sí mismo en el círculo autónomo de enjoy-meant (goce, sentido) (joui-sense), auto-referencialidad jugando con sus potenciales inmanentes, separada de su “valor de uso” comunicacional (la comunicación, apuntando hacia objetos y procesos en la realidad). En tanto que lalangue no sirve a ningún propósito, meramente generando enjoy-meant (goce-sentido) como su único (propia) objetivo, como la ganancia inmanente de su funcionamiento, claramente obedece la orden del superego “Goza! (disfruta)”-y ¿no aplica lo mismo para la auto-valoración del capitalismo, el movimiento circular del dinero generando más dinero, que es también su propio objetivo ya que no sirve a ningún propósito, ninguna necesidad externa no humana?

Es por ello que este mismo mandato “Goza (disfruta)!)” Sostiene la pulsión capitalista por la auto-valoración….Sin embargo, lalangue también representa lo que bien podemos llamar “lenguaje realmente existente” en contraste con el lenguaje como una estructura puramente formal. Cada lenguaje está incrustado en un mundo de vida particular, atravesado por sus trazos: el lenguaje no es un marco trascendental neutral que estructura nuestra aproximación a la realidad, está completamente penetrado/distorsionado por fuerzas históricas contingentes, antagonismos, deseos, que por siempre tuercen y pervierten su pureza.-Aparte de esta desatención (abandono) del aspecto material del lenguaje mismo, hay una cuestión posterior crucial por atender: resulta sencillo afirmar en principio la unidad en la diferencia de los dos aspectos, expresivo y material, y Bryant lo usa para criticar mi enfoque, i.e.,  y abandono del aspecto material:

 

Escasa atención ha sido dedicada a esta dimensión de las organizaciones sociales dentro de la teoría social y política continental. Tómese el ejemplo de Zizek. Zizek enfoca toda su atención en la dimensión expresiva de lo social, en el contenido, en el sentido, en el significante, aun así ignora la dimensión material. Como consecuencia, la tesis implícita parece ser que la dimensión material contribuye en nada al por qué lo social es cómo es. En cambio, lo social ha de ser encontrado, según Zizek, puramente en el nivel de lo social. Y como resultado posterior, se sigue de esto que Zizek sostiene que lo único relevante para producir (un) cambio político yace en el dominio de lo expresivo.

 

Pero ¿cómo, concretamente, (estos) se combinan/interactúan? ¿Cómo, exactamente, está el lenguaje incrustado en un mundo de vida o una práctica material? Resulta claro que, mientras que siempre es parte de estas, no puede simplemente ser reducida a uno de estos componentes-siempre involucra una brecha, una distancia hacia esta. Esta enigmática distancia, esta ambigua posición del lenguaje dentro y fuera de la realidad, nos lleva al punto crucial del asunto: el estatuto ontológico del sujeto. Es sencillo demostrar como lo que Stephen Jay Gould llamó “ex-aptation” es inmanente a una estructura simbólica (los elementos están continuamente transfuncionalizados, arrancados de su contexto, incluidos en nuevas totalidades, re totalizados en nuevos campos de sentido); hay un paso clave que dar: el paso de la ex-aptation al corte subjetivo. Lo que falta en la ontología plana de ensamblajes no es una totalidad impecable que los una si no la discordia radical en si misma-qué tipo de discordia? Bryant invierte la fórmula de Badiou de “objectless subject”(sujeto sin objeto) en “subjectless object” (objeto sin sujeto), afirmando que su objetivo no es abolir el sujeto sino abrir un espacio para “un pensamiento del objeto que no sea un correlato del sujeto o postulada por el sujeto,” y de esa manera:

 

abrir un espacio en donde podamos pensar el rol que los objetos materiales desempeñan en la vida social y política, ejercitar todo tipo de poder y constricción en contra nuestra (en adición al rol más tradicional que juegan en nuestras vidas las agencias semiológicas como la ideología, prácticas, y el significante.

Lacan, sin embargo, no acepta la premisa de Badiou; para él, no hay sujeto que no esté correlacionado a un objeto, objeto a-sino que este objeto es uno paradójico, un objeto que llena el vacío, una brecha en la propia textura de la realidad-es este objeto que en efecto desgarra (rasga) la impecabilidad de la realidad y sostiene el lugar y ocupa el lugar de una brecha en esta. Lejos de solo totalizar la realidad, el “sujeto” puede ocurrir solo cuando hay un desgarre radical en la textura de la realidad, cuando la realidad no es una colección “plana” de objetos sino que implica una radical grieta-en última instancia, el sujeto mismo es esta grieta en la realidad, lo que desgarra su impecable textura en partes.

Es por eso también que Bryant yerra en su objetivo (no entiende la cuestión) cuando afirma que “Zizek me ataca en un punto que de hecho tome de él sin darse cuenta que es un punto que tome él”: “el obstáculo en el conocimiento de los objetos no es una dificultad epistemológica como Kant sostuvo, sino más bien una característica de los objetos mismos…parece significativo que sería aquí que él elige (entablar, enfrentar, comprometer) me, sin mencionar que es su propia movida, (estrategia). Nuestras respectivas posiciones no son por ningún medio las mismas: en su versión del desplazamiento del objeto epistemológico a la cosa misma, cada objeto tiene una parte visible y la parte oculta de (sobre) cómo es en sí mismo, relaciones exteriores con otros; mientras que en mi versión, el desplazamiento de obstáculo epistemológico en imposibilidad ontológica de ninguna manera implica que los objetos posean un núcleo oculto-todo lo contrario: lo que está más allá del obstáculo (no) es nada, el Vacío; los objetos están estructurados alrededor (en torno) a su propia imposibilidad. Aquí Bryant repite (comete) el (mismo) error de Miller-recordemos el pasaje citad arriba (anteriormente) en donde (el que) Miller afirma que cuando, en las fórmulas de la sexuación, Lacan “intentó captar los puntos muertos de la sexualidad en una trama de lógica matemática,” esto fue (era) “ya una construcción secundaria que interviene después del impacto inicial del cuerpo y lalangue, que constituye un real sin ley, sin regla lógica. La lógica solo se introduce posteriormente, con la elucubración, la fantasía, el sujeto supuesto saber, y con el psicoanálisis.” Aquí el Inconsciente es concebido como “real sin ley” substancial pre simbólico, y la textura simbólica no es más que una serie de “elucubraciones” que una y otra vez fallan en recapturar este real “puro” (crudo, bruto). Para el Lacan (en su versión) radical, por el contrario, el Inconsciente no es nada más que la textura de estas “elucubraciones” estructurada en torno (alrededor) del Real como su obstáculo/imposibilidad inmanente: el Inconsciente no es un Real que por siempre elude (a) la estructura simbólica, es precisamente esta estructura torcida de fracasos, repeticiones, y desplazamientos. El Inconsciente no es enigmático en el sentido de que permanece un enigma para nosotros que moramos (residimos) en lo Simbólico, es precisamente esta estructura de un enigma. La ilusión propia del Inconsciente no es que su núcleo nos elude por siempre.

El momento en que aceptemos esto, el tópico entero de cómo pensamos nuestro acceso al en-sí (sí=mismo_, a la realidad existiendo independientemente de nosotros, cambia radicalmente-ni la ontología planta de Harman y de Bryant, ni (tampoco) la noción de Badiou de Evento que perturba el orden ontológico plano es suficiente (basta) aquí.